A mediados de septiembre y coincidiendo con el cumpleaños de su papá, tuve la enorme suerte de poder visitar a Leonor y hacerle unas fotos, que son todo ternura y delicadeza. Leonor no paró de reirse durante la sesión y al final decidió que el mejor sitio para una pequeña siesta era mi cesta de mimbre. Descanso merecido, ha sido una modelo excepcional.























